[Texto] Andrés cuenta del viaje a Chicago de ilegal

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Entonces… llegamos a un lugar por el campo, por el desierto estábamos pasando y llegamos un lugar que estaba limpio y ahí descansamos más o menos por una hora, y después volvimos a avanzar, salimos otra vez.

Caminamos como otra hora, pero para esto todos íbamos caminando al paso que llevaba la niña, la niña iba adelante con el pollero, todos caminábamos al ritmo de ella, o sea.. nunca caminamos más rápido ni nada y así estuvimos caminando, caminamos una hora y descansamos otra y así íbamos todo el día prácticamente caminando y descansando.

Recuerdo que íbamos… había un plan bastante grande y a lo lejos se miró una luz, pensamos que era la migración, y el coyote que iba al medio corre para avisarle a su hermano, que se veía una luz, entonces todos nos escondimos en los matorrales de medio metro, todos haciendo unas bolas ahí, cubriéndonos, ya estaba empezando a oscurecer cuando pasó todo esto.

Pasó como 20 minutos ahí todos tirados alrededor de los matorrales y resultó que no era… no era la migración.

Entonces seguimos avanzando, pero era un plan enorme que no se le veía el fin, y como a unos 3 kilómetros ahí se veía un pueblo, todos pensamos que íbamos a llegar ahí, pero poco a poco lo fuimos rodeando hasta que llegamos a un costado de una carretera y ahí nos dicen, “saben que aquí tírense”.

Cuando íbamos llegando ahí, aparte ahora que recuerdo, nos encontramos como otros tres cuatro personas, unos chavos que se habían perdido, allí iban con otros polleros y se perdieron y los dejaron.

Entonces hablaron con Los Coyotes que nosotros íbamos y les dijeron pues… que les pagaban para que los llevaran a su destino, entonces ahí ellos se unieron al grupo con el que íbamos nosotros.

Comentaba que íbamos 5 personas, mis otros dos primos, yo y mis dos amigos, entonces llegamos ahí y nos tiramos, y cuando nos dimos cuenta… ya habría pasado como media hora hasta que nos dimos cuenta que faltaba uno de nuestros amigos, no llegaba porque se había lastimado su pierna cuando íbamos caminando y tardó como otros 15 minutos, quién sabe cómo chingados dio a donde estábamos nosotros y ahí le llegó todo adolorido, iba cojeando de un pie.

No nos habíamos dado cuenta pero tampoco podíamos regresar a buscarlo porque ya estaba todo oscuro. Cuando llegamos ahí, uno de los coyotes sacó su celular y empezó a hablar por teléfono y ya, nos dijo que como en 10, 15 minutos más o menos iban a llegar los carros en los que nos iban a llevar, de ahí nos iban a llevar a Phoenix y empezó a dividirnos en grupos, a nosotros, como íbamos 5, nos puso todos juntos.

Entonces pasaban los carros normal, nada más de repente cuando vemos venía un carro y apaga las luces y se mete así al desierto así tumbando matorrales y todo. Se sube el primer grupo y en seguida viene otro, una camioneta y se suben como 8 ahí atrás en la caja de la camioneta y así como entraban, así salían.

Entonces cuando nos tocó a nosotros, el carro que nosotros nos tocó no se metió, sino que se paró del otro lado de la carretera y entonces nos dice “ese es su carro, ¡corran!” y pues… nos echamos a correr hasta el carro, a tratar de llegar lo más rápido posible.

Pues, mi primo ya nos había platicado más o menos cómo estaba la situación. Entonces cuando nosotros llegamos, el chavo éste que llevaba el carro (como un tipo Sentra más o menos) agarra y arrastraba el asiento, pero rapidísimo agarra y lo mete a la cajuela, “¡métanse!” y uno de nuestros amigos se avienta hasta abajo en el piso del carro, yo me acuesto en donde estaba el asiento, en la base del asiento, y allí mis otros dos primos, y delante iba uno de nuestros amigos y otro.

Entonces se nos acerca un chavo, no sé de dónde salió, un gordito, y nos dice el chavo que llevaba el carro “¡Súbanse!” y entonces nos subimos. Era un señor, gordo, y bueno decía “no pues, llévenme”, “¡no!” entonces ya el chavo que llevaba el carro casi lo golpea y el señor éste casi llorando “¡ya pues, lléveme!” y el conductor le dice “¡órale pues, súbete!” y le dice un montón de groserías y lo avienta atrás encima de todos nosotros, hasta ahí íbamos todos más o menos pero nos aventó al gordito ahí encima y nos iba aplastando a todos, hasta abajo quedó mi amigo.

Entonces avanzamos como dos horas y dice “Si nos llegan a agarrar, que nos llegue a parar la migración, yo voy y todos vamos a correr. “Ustedes caminan”…, se meten por ahí al desierto y por allí se quedan” dice “como en una hora o dos horas yo voy a regresar y si no regreso yo, va a regresar otro” y dice “La seña por la que van a saber que soy yo, voy a venir haciendo como vaca, como becerro, para que sepan que donde yo esté haciendo el ruido, todos allí nos vamos a reunir y nos vamos otra vez”, pero no, no nos paró migración ni nada.

Entonces ya estamos allí en Phoenix y nuestro amigo, el que estaba hasta abajo, ya se estaba ahogando porque todos estábamos aplastándolo y el gordo que estaba arriba.
Se estaba ahogando y dice “aguanten, aguanten, ya vamos a llegar” y nos toca un semáforo en rojo y se nos paran dos carros, uno de cada lado, nosotros en medio.
Entonces el amigo éste ya se estaba ahogando y le empezamos a decir al conductor “no, pues sabes que nos vamos a levantar porque se está ahogando” y dice “¡No! se levantan y si por su culpa nos agarran, me los voy a chingar”.

Bueno, pues.. nosotros éramos 5 y entonces entre todos aventamos al gordito, lo aventamos casi del otro lado de los asientos de adelante, y ya sale ahí el otro amigo ahogándose, pero sí, peor le hacía pero sí la verdad es que se estaba ahogando, pero para suerte que él ya salió y justo se pone el semáforo en verde y nos vamos, pasamos otro semáforo y ya nos metemos al apartamento donde nos llevaban ahí, al departamento de seguridad.

Y ahí llegamos y nos dieron de comer porque para eso nos fueron a comprar comida a todos los que había… a los que llegábamos y a los que ya estaban allí y entonces estuvimos allí un día.

Los amigos con los que íbamos, ellos iban a California, a Santa Ana, California, entonces ellos luego llegando estaban como 2 horas no más, comieron y en seguidita se los llevaron y nosotros esperamos un día con mis dos primos y ya hasta el otro día. Llegaron camionetas y se llevaban a grupitos de gente dependiendo a dónde iban, entonces nosotros íbamos a Chicago y había algunas personas que iban a Seattle y así a distintas ciudades. Más o menos por la ruta que llevaban nos acomodaron para llevarnos como a 12 personas, entre ellas iban las mujeres, de Acapulco eran todas por cierto, entonces nos fuimos con ellas otra vez.

Pero el amigo este nos subió a una camioneta y nos llevó a su casa y en su casa estuvimos otro día, y ya de ahí no recuerdo a qué hora salimos.

Pues nos subieron a todos a la camioneta y nos dicen “¿sabes qué? ¡tiren mochilas, chamarras, todo eso, ya no van a necesitar nada, ya no, van a ir en la camioneta!” . Entonces nos quitaron todo.

Entonces cuando subimos, de pura casualidad subió el amigo éste una colchoneta a la camioneta y estuvimos todos ahí amontonados y avanzamos como un día.

Cuando íbamos entrando a… ya estábamos en Colorado, se veía por las ventanas, y entonces se descompone la chingada camioneta.

Se veía un pueblo ahí cerca, como a 3 kilómetros y pues… nos dice el Coyote cuando se detuvo la camioneta “¿Saben qué? ¡Corran, corran allá al cerro, al campo”! y estaba haciendo un frío tremendísimo, cerca estaba la nieve, las montañas ahí todo blanco de nieve, mira pues… un frío tremendo.

Entonces afortunadamente que echaron la colchoneta y ya con ésta nos cubrimos y pues con esa nos quitamos un poco el frío, y eso fue en la madrugada, y ya cuando estaba amaneciendo ellos le estaban echando mecánica a la camioneta y arrancó.

Entonces no subimos todos otra vez y pasamos el pueblito que se veía más cerca y enseguidita se descompone la camioneta otra vez, ahora sí bien arriba en la carretera y allá no podíamos bajarnos porque había barranco, de un lado estaba la montaña y del otro lado estaba el barranco así que no podíamos correr a ningún lado.

Entonces, pasó una grúa y ésta se detuvo pero no nos quiso llevar, que porque era mucho peso y ya llevaba un carro. En seguida pasa una patrulla que se detiene delante de nosotros, adelante la camioneta y estuvo ahí platicando con el chofer que llevaba la camioneta y pues revisó la camioneta y dio vueltas, se asomó por las ventanas pero pues… afortunadamente no nos bajaron, no nos llevaron a migración ni nada, entonces pasó otra grúa y ésa ya nos llevó al pueblo que sea… que estaba enseguidita.

Entonces como uno de mis primos ya había estado ahí, él ya hablaba inglés, más o menos poquito, entonces el chofer que llevaba la camioneta se lo lleva a comprar, entonces llegan a la tienda y dice que el dueño de la tienda no les quiso vender nada, que no le vendería nada a ilegales, que se fueran porque iba a llamar a la migración.

Entonces se regresaron y nos fuimos, la grúa más bien los llevó a un hotel que estaba cerca, ahí la camioneta se quedó detrás en el estacionamiento del hotel y mientras el chofer que llevaba la camioneta nos decía que no llevaba mucho dinero, que no más puede pagar dos cuartos.

Entonces engañó, ahí no sé cómo le hizo para detener al que estaba en la recepción del hotel, y mientras él pagaba, nosotros dimos vuelta todos y nos metimos a las habitaciones, todos allí como 12, no, miento, como 6, 7 en cada habitación, en una las mujeres y en la otra los hombres.

Entonces, allí con los que nos fuimos iban varios chavos como de 15 años y entonces estaban allí bromeando, jugando y haciendo mucho ruido, no entendían porque como hacíamos ruido y éramos muchos podía ir la encargada del hotel y se iba a dar cuenta que estábamos todos ahí.

Y entonces se acuerda mi primo que ahí en Colorado Springs, en una ciudad ahí, estaba un amigo de aquí de la familia, de aquí mismo del pueblo y él estaba viviendo ahí. Entonces mi primo le habla por teléfono, le pidió el celular al chofer que llevaba la camioneta y ya de ahí le habló.

Y ya, fue el señor por nosotros, tardó como 3 horas más o menos, su casa estaba como a 2 horas pero cuando le habló mi primo él estaba trabajando y ahí fue por nosotros, llegó con otros dos amigos de él y ya pues… nos subimos, nos fuimos de ahí, nos fuimos en su camioneta, nos llevó a su casa y en su casa estuvimos un día pero pues ya más tranquilos, nos llevó a comer, nos llevó por ahí, a ver algo ahí en la ciudad.

Y de ahí salimos y nos fuimos en autobús para Denver, no, miento, de ahí tomamos a Colorado Springs el autobús y de ahí a Denver y de ahí ya nos fuimos, en otro pueblo adelante nos cambiamos de autobús y ahora sí hasta Chicago.

De ahí llegamos allá, tomamos un taxi y nos llevó a la terminal del metro o tren y ya en ese nos fuimos, llegamos a una estación, no me acuerdo cómo se llama, y ya de ahí nos bajamos y estaba un teléfono público y pues…no servía, para mala suerte, para podernos comunicar con nuestros primos que nos iban a levantar que estaban lejos todavía, pasamos del otro lado y tampoco estaba el pinche teléfono, lo habían arrancado.

Regresamos allí y le pregunto a mi primo “¿Entonces ahora, cómo le hacemos?” en eso pasa una camioneta del servicio postal de Estados Unidos, iba una señora de color, una negrita, y mi primo se le acerca y le habla y le dice que si por favor, si le podía prestar su celular y bien amable la señora, le prestó el teléfono.

Y entonces mi primo habla rápido y pues… ya le contesta mi otro primo, estaba trabajando pero se salió de trabajar y nos fue a recoger, como a la hora llegó, una hora se tardó y ya nos fuimos con él y ya afortunadamente llegamos hasta donde íbamos, y ahí estábamos en la casa con todos, ya salieron mis tíos con mis otros primos ahí a saludarnos y todo.

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